MANTENER ENCENDIDA LA LLAMA DE LA AMISTAD CON JESÚS

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La parábola de las diez doncellas, cinco sabias y cinco necias, presenta un doble propósito: avivarnos en la certeza del retorno del Señor e indicar cómo hemos de comportarnos durante este tiempo de espera vigilante. Los peligros existen y debemos superarlos: vivir con una impaciencia malsana, descuidando los compromisos del día a día, sería la evasión; o bien afanarse por las cosas del mundo, olvidando la esperanza vigilante, sería la mundanización. La parábola ofrece una sabia enseñanza: hay que ser previsores y estar preparados ante cualquier eventualidad, sin desanimarse con facilidad o hacer excesivos cálculos. En realidad, no cuenta si la vuelta de Jesús es inmediata o se demora, sino el “estar preparados”, porque todos los momentos son decisivos para la salvación. La sabiduría del cristiano está en la práctica prudente de la vida y no en vagas teorías. La seriedad del momento presente exige preparación y compromiso personal. Cuando venga el

Esposo, sólo aquellos que tienen las lámparas con aceite suficiente entrarán con él a la boda. Los no preparados, no previsores, se encontrarán con la puerta cerrada, excluidos definiti-vamente del Reino. Será inútil golpear la puerta: la respuesta sonará así:
“Os aseguro, no os conozco”.

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